En casa somos dos, pero yo suelo cocinar mínimo para cuatro, lo intento, pero no hay manera; sobre todo cuando se trata de guisos, siempre me parece que es poco.
Antes lo consideraba un problema y ahora me encanta; esos días que llegas a casa cansada y voilá unas lentejitas que en un par de minutos, gracias al microondas, las tenemos listas.
Pues la noche del viernes esta fue nuestra cena:
Ingredientes:
1 calabacín grande o dos medianos
1 cebolla mediana
2 champiñones
1 ajo
2 chorizos picantes
Aceite de oliva
Especias de cous cous
Canela
Pimienta y curcúma
Para la bechamel: 1 cucharada de harina y leche semidesnatada
Queso rallado
Para empezar, cortar el calabacín en 4 trozos de unos 7 cm, sacar la pulpa con ayuda de un sacabolas (creo que ese es su nombre o al menos así lo llamo yo, os he dejado la foto por si había alguna duda), dejando la base plana para después poderlos rellenar.
Picar la cebolla, el ajo, el champiñón y 1/4 de la pulpa del calabacín en daditos muy pequeños. En una sartén con un poquito de aceite sofreimos hasta que la cebolla cambie de color, pero no demasiado puesto que se terminarán de cocinar en el horno.
Añadir las especias ( una pizca), un poquito de sal y los chorizos picaditos. Unas vueltas en la sartén, rellenamos lo calabacines y los llevamos al horno (170 -180º C ) unos 9 - 10 minutos. Mientras tanto, en esa misma sartén preperamos la bechamel. Al sacarlos del horno los cubrimos con ella y rallamos queso sobre esta y listo.
Probádlos, están muy buenos y el choricillo ayuda para aquellos que aún le ponen pegas a las verduras.
Probádlos, están muy buenos y el choricillo ayuda para aquellos que aún le ponen pegas a las verduras.
A tener en cuenta: El horno ha de estar máximo a 170 - 180 º C ,cuando usemos aceite de oliva,ya que por encima de esta temperatura se generan sustancias tóxicas. Por lo que siempre que, por descuido o cualquier otra razón, el aceite se sobrecaliente- vemos que desprende humo- hemos de desecharlo.
En comparación con los aceites de semillas, como el de girasol, el de oliva, es mucho más estable, aguanta mejor las altas temperaturas sin descomponerse. Esto, sumado a su propiedades nutricionales, y a su aromático sabor le hace ser el más apropiado tanto para la cocina como para su consumo en crudo.
Nada mejor que unas tostadas regadas con aceite de oliva para desayunar.
Consejillos: lo mejor para congelar es usar recipientes de vidrio y etiquetarlos. En lugar de tirar los recipientes de cristal en los que venían unas legumbres cocidas, unas aceitunas,o qué se yo, los reutilizamos; de este modo, cuidamos el medio ambiente, gastamos menos y evitamos el omnipresente PVC.
El resto de la pulpa del calbacín la usamos para otra receta, en la cocina no se tira nada.



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